No sé si te ha pasado, pero a mí en días lluviosos no me dan ganas de hacer nada. Es como si estuviera preparado para escuchar canciones de Marcela Gándara, acostarme a dormir y llorar, o simplemente ponerme a ver películas fresitas con un pote de Nutella en la mano y ahogarme en un mar de lágrimas. Pienso que no soy el único. Dejando eso último a un lado; estos pasados días he estado pasando por situaciones que me han cargado de tal manera, que aún siendo un día soleado, me siento como en uno de lluvia.
Acá en Puerto Rico se dice que: “llueve sobre mojado”, en los momentos que suceden cosas malas cuando todavía las no tan buenas no acaban de pasar. Y muchas veces; por tanta lluvia de la vida, me hundo en el afán, en la preocupación, pierdo mi norte y ya no son días de lluvia; ahora quedé en una tempestad.
Marcos 4:35-40 (NTV)
35 Al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: «Crucemos al otro lado del lago». 36 Así que dejaron a las multitudes y salieron con Jesús en la barca (aunque otras barcas los siguieron). 37 Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua.
38 Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron.
39 Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas:«¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma. 40 Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?».
En este pasaje podemos ver lo siguiente:
- Jesús le dice a sus discípulos que cruzaran al otro lado.
- Había una tormenta.
- Jesús dormía.
- En medio de la tormenta, los discípulos fueron donde Jesús y lo despertaron.
- Jesús calmó la tormenta.
Al ver estos cinco puntos de este pasaje bíblico, veo que al llegar esos días de lluvia, lo primero que debo recordar es que cuando Dios dice algo, se cumplirá. En medio de la tormenta debemos mantener la calma de la manera en la cual Jesús lo hizo. Él descansaba en medio de la tempestad, de igual forma en mi crisis y en mis días lluviosos debo mantener la calma y confiar en Él. Cuando sienta que el miedo y la angustia es demasiada; el lugar correcto al cual debo ir, es el que tiene dominio sobre toda situación o problema; a Jesús. A Él debo clamar y Él responderá y calmará la tormenta.
Muchas veces Dios permite las tormentas para que recordemos que es en Él donde hayamos descanso. El Espíritu Santo me recuerda que: no sería nada si no fuera por Su infinita gracia, por la cual he sido atraído hacia Su perfecta voluntad. Muchas veces haciendo lo que Dios nos envió, nos olvidamos la razón por la cual lo hacemos y nos envolvemos en ello, sumándole los problemas de la vida, las deudas, problemas personales y es entonces cuando todo se vuelve un caos, pero en medio de todo, Dios promete darnos descanso.
Mateo 11:28-30 (RVR60)
28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Esta es una invitación que hace desde la eternidad no solamente para que descansemos en Él, sino para que también seamos salvos por Él. La razón por la cual Él quiere salvarnos es por Su inmenso amor y porque así Él lo quiere.
Isaías 45:21-24 (DHH)
21 Hablen y presenten sus pruebas,
consúltense, si quieren, unos con otros:
¿Quién predijo estas cosas desde el principio?
¿Quién las anunció desde hace tiempo?
¿No fui acaso yo, el Señor?
Y no hay Dios fuera de mí.
Fuera de mí no hay Dios victorioso y salvador.
22 »Vengan a mí, que yo los salvaré,
pueblos del extremo de la tierra,
pues yo soy Dios, y no hay otro.
23 Yo lo juré por mí mismo,
hice una promesa de triunfo,
y esa promesa se cumplirá:
que ante mí todos doblarán la rodilla,
y por mí jurarán todos
24 y dirán: “Solamente en el Señor
están la victoria y el poder.”
Todos los que me odian
quedarán en ridículo.
Dios desea que descansemos en Él, que lo busquemos de todo corazón. Él desde el principio ha dicho: “mío eres tú”. Y también promete que: “Estaré con ustedes hasta el fin del mundo” y “mi paz os dejo… no se turbe vuestro corazón ni tenga miedo”. Así que cuando tengamos otros días de lluvia, recordemos que las promesas de Dios son para aquellos sus hijos, los que Él eligió y respondieron a Su llamado. Él te llama en esta hora.
¿Eres tú Su hijo?
Gracias Rafa, por este valioso pasaje en el cual te sumergiste confiadamente hacia la pureza, el cual todos necesitamos experimentar.
Honro tu determinación amigo y doy gracias a nuestro Padre Celestial por permitir que escudriñemos su Palabra.
Bendiciones Rafa. Un fuerte abrazo
LikeLike
Amen hermano, bendiciones de parte de nuestro Padre Celestial
LikeLike
Poderoso! Identificada, ha sido fuerte la tormenta, pero en medio de ella está mi Jesús. En calma estaré porque en él reposa mi confianza, Dios te bendiga Rafael 😃
LikeLike
Amen! Así es Paty. En medio de todo, Dios siempre está para nuestro socorro.
LikeLike
Asi muchas veces nos sentimos ahogados en la tormenta tambien de nuestros propios pensamientos y miedos y Jesús te dice calma acaso no recuerdas? Mis promesas son fieles, yo tengo cuidado de ti, clama a mi y yo te responderé. así como lo hicieron los discípulos le clamaron en el tiempo que pensaban que iban a morir. Que mucho podemos aprender de la palabra que Dios nos ha dejado, para que no nos olvidemos de sus promesas. Las dejó por escrito. Gracias hijo estoy muy orgullosa de la buena semilla que se ha sembrado en tu corazón y compartirla con todos nosotros.
LikeLiked by 1 person
A veces nos sentimos en la lluvia entre la tormenta pero cuando clamamos el responde no importa; yo he salido de varias tormentas en mi vida por que el Señor me ha respodido mi clamor clama tu tambien y veras la gloria de Dios.
LikeLike